intérprete, compositor y letrista

Las Rutas Desiertas

Está lo que se dice y está la forma en la que se dice. A veces lo primero nos seduce y lo segundo no —o viceversa— y el efecto final es la anulación mutua. Existen, por supuesto, maneras subyugadoras de cantar lo superfluo y melodías ordinarias para contenidos remarcables. Y después existe, rara vez, la excepción a la que profesamos fe: el milagro de la canción cuando melodía y letra son una sola e indisociable, sin dejar por ello de mostrar una grieta desde la que supura nuestra propia respiración. La voz de Diego Vasallo —gravilla pisada que nos conduce hacia una casa en la colina— ha encontrado ese equilibrio sublime entre el recitar sosegado y la canción susurrada. Cantar a media voz cuando otros gritan es quizá el modo de refugiarse en una caligrafía diminuta para que los demás agucemos los sentidos.

He aquí un puñado de canciones empastadas con elegancia en las que la tracción musical es el vehículo perfecto para historias de ríos crecidos y senderos remotos, andenes en sombra y huidas otoñales, polvo en las botas, horizonte de luz antigua y hábitat remansado en el reflejo del agua. Hay espíritu contemplativo que medita, pero ningún asomo de empantanamiento. Hay redención narrativa para las cicatrices. Cadencias sin repetición, repeticiones sin rutina, precisión sin manierismo, poesía sin opulencia. Crescendo controlado y emoción latente. Mapas desplegados que acaban siendo salvamanteles señalan la escala del refugio. Hay sabiduría pero no reproche; hay ternura pero no candidez; hay rigor moral pero no moraleja. Escuchar estas canciones es tener la certeza de que, a mayor oscuridad, más preciados son los matices de luminosidad. Todo depende de nuestro talento para distinguir el resplandor del puñal del brillo que desprende el hielo de las estrellas; de ser conscientes de que la luz y la memoria se miden en pepitas y no en lingotes. La iluminación es siempre indirecta: la de amaneceres que no acaban de despuntar o la de crepúsculos que se resisten a apagarse. La canción es la brasa última que no acaba en el cenicero sino que enciende un nuevo cigarro in extremis. Todo disco es hoy un conmovedor anacronismo. Este viene para quedarse y para que nosotros nos quedemos a vivir en él.

—Harkaitz Cano

El disco

Las Rutas Desiertas (Galerna, 2020) son once mensajes en botellas flotando a la deriva, caminos no transitados en los que perderse es la mejor de las opciones… Leer más